La noche anterior se dio la noticia tan esperada, la llegada de la pequeña Nahia. Por lo que se imponía un debate o una planificación, sobre una próxima escapada a tierras extremeñas. Pero el sueño pospuso la charla, que posiblemente era innecesaria, pues...¿quien era yo para no dar semejante "capricho"? como es, el estar al día siguiente de un alumbramiento, a quien con tanta atención había permanecido atenta.
Fue por lo tanto, tras los típicos bostezos del despertar, cuando decidí que si la "pequeñina" quería ir......ya estaba todo hablado.
Sin excesivos preparativos, tan solo una tortilla de patata y unas empanadas pechugas de pollo con queso, como excusa para hacer algún que otro alto en el camino. Y acompañados por los hermanos "Muñoz", como banda sonora del viaje y alguna esporádica aparición del "Rober" para deleitarnos con ese himno sobre el destino al que nos dirigíamos.
La distancia rondaba los 800km, así que la pausa se dio poco mas o menos sobre el ecuador de los mismos. Si bien es cierto, que el área de descanso era uno mas de tantos que flanquean la autopista, no estuve muy acertado a la hora de ubicarnos para llenar los carrillos tras estirar las piernas. Y es que las bolsas, de ve a saber que, deslucían un mucho el ágape (por lo tanto obviare poner fotos jejeje).
Acompañados por un sol de justicia, y con el beneplácito que da el viajar sin prisa, se sucedieron algún par de paradas mas. Como por ejemplo, la de un café tras la digestión, que acabo convirtiendose en una refrescante, a la par que enorme, lata de bebida de esa que te da alas. Endulzado con un par de helados, con los que coger fuerzas, para desalojar de la luneta delantera a unos alados okupas.
La ultima parada, bastante cercana al destino, fue mas obligada. Ya que hubo que saciar a un seco deposito.
Llego la hora del reencuentro y la presentación de seres queridos, amen por supuesto, de las felicitaciones a la recientemente pareja de "papis". Tras lo cual, se imponía una distendida escapadita para ahumar los pulmones y refrescar las gargantas. Momento en el que caí perdidamente "enamorado" de estas tierras de conquistadores, al descubrir que tapas no es solo una película, sino mas bien un detalle para con sus clientes. Y es que seria duro volver a acostumbrarse a que lo llamen "pintxos", para cobrartelos casi a precio de menú del día.
EL VILACHE
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| Bodonal de la Sierra (BADAJOZ) |
Es un clásico pueblo, de los de iglesia con campanadas puntuales a su cita. De los de ayuntamiento engalanado, y austera plaza. Con sus bares de trato familiar y melancólica biblioteca que sonríe su presente a base de wifi. Y obrador que rezuma harinosos aromas.
Este rinconcito ubicado a un par de horas de mayores centros neuralgicos......Merida, Sevilla, Portugal y tantos mas. Pero rodeado de buenos vecinos, como Zafra (quienes estaban de feria) o Jerez de los Caballeros (con una de sus torres similar a la Giralda). Por oídas, aunque ahora no recuerdo su nombre, tengo conocimiento de un monasterio que posee unos manantiales subterráneos dignos de ver. Espero disponer de mas ocasiones para disfrutar de los innumerables pantanos y castillos que visten la comunidad, pero eso si, con algo mas de tiempo para degustarlo en toda su grandeza como si de uno sus deliciosos embutidos se tratase.
Aun tengo el regusto en mi paladar de las pastas (perrunillas, pestiños, regañas) de la Pastelería Lydia y la sepia que presidio la cena en el "Yuyu". Pero el mejor sabor de boca que conservo es la estancia en la casa del majuelo y a su anfitriona Manolita. Mujer de las que marcan épocas, mujer de las que se deberían escribir siempre con mayúsculas. Tan llena de historias, que dejo de cumplir años para cumplir vida.
REFLEXIONAR.........ESE DON QUE CON TANTA FACILIDAD OBVIAMOS A MENUDO.
RELAX Y TERTULIA, LUJOS ASEQUIBLES, RODEADO DE BUENAS GENTES.
LA PAZ QUE INUNDAN LAS PAUSAS JUNTO A LOS SERES QUERIDOS.
Parafraseando el extracto de un tema de La Fuga, a modo de despedida, solo me resta decir;
"Antes de marcharme, ya quería volver.....Antes de llegar, ya quise quedarme".
P.d; Extrema y Dura se hace la ausencia.



































